
Podría empezar contándote los miles de beneficios que obtendrías a nivel de salud y rendimiento si entrenaras la estabilidad y equilibrio, pero prefiero que lo puedas averiguar tu mismo/a respondiendo a las siguiente preguntas:
- ¿Podrías atarte los cordones de tu zapato izquierdo flexionando lo suficiente y sin que tu pie derecho toque el suelo?
- ¿Podrías sentarte en la silla solo con un pie apoyado en el suelo?
- ¿Podrías beber agua con tu mano no dominante con solo un pie apoyado en el suelo sin mojarte?
- ¿Cómo de mucho te incomoda llevar solamente una bolsa de la compra bastante cargada?
- ¿Serías capaz de lavarte los dientes solo apoyando un pie?
Estas acciones que son aparentemente sencillas podrían determinar si nuestro equilibrio es bueno, decente o…ya sabes😅.
El equilibrio y la estabilidad es uno de los fundamentos que deberíamos trabajar diariamente. Más que si somos capaces de levantar más o menos peso en determinado ejercicio. El objetivo de todo, es mejorar la salud y la funcionalidad de nuestro propio cuerpo, optimizando cada gesto al máximo para sacarle el mejor rendimiento posible.
Por lo tanto, ya sabes. Si quieres algunas ideas para añadir en tu día a día, ahí te dejo algunas ideas que aplico en atletas de running pero que son aplicables a cualquier modalidad.
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