Como ya irás conociendo, soy un gran fan de hacer caso al sentido común.
No creo en la dieta milagro, en la rutina exitosa, en el ejercicio que te convertirá en ese dios o diosa de Grecia con solo una repetición.
Y en el caso de la exposición al sol, me mantengo con la misma filosofía.
La exposición al sol y el consumo de la vitamina D han estado en auge estos últimos años. Realmente, si lo pensamos fríamente, tiene sentido. Igual que muchas personas, he trabajado varias horas al día frente a un ordenador con una mínima luz solar. Hace miles de años, esto no pasaba, o pasaba con una frecuencia ridícula si la comparamos con nuestro día a día actual. Y eso nos influye de manera directa en nuestra salud.
La exposición al Sol, no debería ser como único objetivo el de absorber la Vitamina D, sino que nos aporta una mejora del estado de ánimo abismal.
Volviendo a lo fisiológico, está demostrado ya científicamente que su “consumo” ha mostrado efectos positivos en enfermedades crónicas y graves como hipertensión, cáncer, diabetes, esclerosis múltiple…

¿Cómo saber si mis niveles de Vitamina D son aceptables?
Para tener identificados tus niveles de Vitamina D tienes dos opciones. La primera es revisar tu última analítica (a ser posible dentro de los últimos 4-5 meses). Evidentemente si es de hace 2 años… los datos podrían haber variado en exceso.
Identifica en tu analítica el parámetro: “25-hidroxi vitamina D (25(OH)D)”.
Comprueba que tus niveles estén entre unos 30-100 ng/mL. De ser así todo estaría aparentemente correcto.
De no ser así, o tener dudas, consulta con tu médico de confianza para seguir unas pautas para estar en esos márgenes.
Algunas personas han empezado a suplementarse, pero desconozco hasta que punto es necesario hacerlo como tal. Yo te voy a proponer algunos “suplementos” naturales y cotidianos que podrían ayudarte.
La exposición al sol

Los estudios nos dicen que 10-30 minutos diarios es más que suficiente. Las horas como tal podrían variar un poco en función del estudio, pero si le aplicamos el sentido común, podríamos exponernos en momentos del día donde el sol todavía no funde a la gente…😅 Como podría ser por la mañana, y por la tarde. Ahora bien, esos momentos deberíamos exponernos con la mínima protección solar, ya que un exceso de ella podría reducir nuestra “ingesta” de vitamina D.
Alimentación

Algunos alimentos pueden proporcionarte ese plus de vitamina D. Uno de mis favoritos es el salmón. Ya no por lo que te aporta en general, sino por sus variantes culinarias que te ofrece. A lo mejor algún día me animo a compartir alguna receta🧑🏾🍳.
Nuestros hábitos

Los momentos que puedas disfrutar al aire libre, en soledad o en compañía pueden ayudarte a adquirir esas dosis de vitamina D extra. En algunas empresas grandes, se trabaja en reuniones dando paseos por los parques, por ejemplo. Gran manera de estimular la creatividad y también de pasar tiempo al aire libre.
Como siempre, mi recomendación es que recojas lo que haya resonado contigo y vayas aplicando detalles que puedan servirte.

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