Siempre nos han dicho que las rutinas son muy importantes. Especialmente, si eres padre o madre lo habrás escuchado más.

¿Pero que es una rutina realmente?

Una rutina es una consecución de hábitos encadenados de manera consecutiva. Puede ser de solo 2, o de 5. Depende de la rutina.

Me suena el despertador ➡️ Me levanto de la cama ➡️ Voy al baño ➡️ Me lavo cara y dientes….

Más o menos es la más clara y la que compartimos todas las personas por norma general…

¿Para qué nos sirven las rutinas?

Las rutinas, a nivel mental, nos ayudan a ahorrar energía al reducir la necesidad de tomar decisiones constantes sobre actividades recurrentes. Cuando una acción se convierte en parte de una rutina, se automatiza, permitiendo que el cerebro la ejecute con menor esfuerzo cognitivo.

Esto se debe a que las rutinas trasladan estas tareas al sistema de procesamiento automático del cerebro, liberando así recursos mentales para actividades más complejas o creativas. Por ejemplo, si cada mañana seguimos el mismo conjunto de pasos para prepararnos para el día, nuestro cerebro puede realizar estas tareas de manera eficiente sin requerir un esfuerzo consciente significativo. Este ahorro de energía mental no solo mejora la eficiencia, sino que también reduce el agotamiento mental, permitiéndonos conservar energía para decisiones y tareas que realmente lo necesiten, mejorando así nuestro rendimiento.

En próximas ediciones, hablaremos de que principios deberían seguir nuestras rutinas para ser lo más eficientes posible.

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